Elementos Culturales, Históricos y de Biodiversidad

El Caribe en general y la República Dominicana en particular han sido desde siempre, una región caracterizada por las migraciones y el encuentro entre culturas y potencias diferentes. Entre ellas la primera llegada de que se tiene noticia es la de los indígenas pre-agrícolas de Centroamérica que comenzó hace 6,000 años. Más tarde se producen oleadas de aborígenes Arahuacos del norte de la actual Venezuela desde hace 3,700 años, que darían origen a los Taínos. 

Este movimiento de personas y culturas, y las interrelaciones que han ocurrido entre las mismas han acabado por constituir una amalgama de pueblos de muy diverso origen, una diversidad que es común a todas las naciones del Caribe. La diversidad racial del caribeño es notablemente mayor que en otras regiones del mundo, por ser una región de paso, o como algún autor ha señalado por ser zona de frontera entre grandes potencias. Las riquezas naturales, la fertilidad del trópico, los intereses comerciales, las guerras, y las catástrofes como ciclones y terremotos, han provocado una historia trepidante de razas y pueblos, esclavitudes y libertades, héroes y villanos, algunos de ellos de alcance universal.

Pero entre todas las influencias recibidas, los investigadores sobre cultura dominicana coinciden en destacar tres fuentes de identidad cultural de las que proceden los hábitos, costumbres y creencias del dominicano de hoy; a) la identidad de los pueblos aborígenes precolombinos, b) la identidad hispánica y c) la identidad africana o afroantillana. Existen además otras culturas que han influido de forma menor como la de las emigraciones de árabes y la de los Cocolos en el Siglo XIX, o la estadounidense durante todo el Siglo XX. En el caso concreto de la producción artesanal, el conocimiento de los orígenes, la cultura y el folklore propio es la mejor materia prima para la creación artística.

El oficio artesanal tiene un fuerte componente de vocación, es decir, que el aprendizaje de la actividad ocurre dentro de los círculos más próximos entre los artesanos y su familia o comunidad, con poca transmisión del conocimiento de las técnicas artesanales. En ese sentido debe entenderse la relación que existe entre los aspectos socioculturales y la visión del mercado, el crecimiento de la unidad de producción. 

En la fabricación de muebles se rescatan estampados como la “flor del Sol” que es un ícono de Barahona, especialmente en sillas mecedoras; también se destaca el uso de la palmera como planta nativa “pajilla” en la fabricación de sillas, lo cual le da ese toque típico, combinado con las manos prodigiosas de artesanos locales que dan ese toque especial a la artesanía local. 

Otro aspecto a destacar es la incorporación de la familia completa a este tipo de oficio artesanal, tradicionalmente los hombres se dedican a la fabricación de muebles, los jóvenes y niños se integran a tareas menos complejas como el lijado de piezas, terminación de muebles y fabricación de miniaturas y las mujeres generalmente son las responsables de la comercialización, a pesar de ello las finanzas son manejados por los hombres jefes de hogar.

Un ejemplo de integración familiar es de las Cachúas de Cabral que  con su Carnaval atípico, el de las cachúas de Cabral, en Barahona, reúne a su alrededor elogios por su originalidad y críticas por su violencia. Hundiendo sus raíces en los ritos de los negros cimarrones de Los Naranjos, durante los tres días posteriores al Viernes Santo, los foetes de las cachúas mezclan el miedo al golpe con el vistoso colorido de la indumentaria. Sin embargo, el gran valor que tiene este rubro de artesanía, radica en el valor familiar. Hace más de 40 años que existe esta tradición que gracias al Sr. Temístocles Féliz y su padre han sabido mantener con el pasar de los años.  

Los diablos cojuelos son denominados Cachúas, y usan máscaras y disfraces totalmente disimiles a los del resto del país, utilizan fuetes para hacerlos tronar y para golpear al público. Este carnaval se celebra durante la Semana Santa y termina con una ceremonia en el cementerio, encima de las tumbas de las cachúas fallecidas.

Las Cachúas son la principal manifestación cultural del pueblo de Cabral, son los “diablos danzantes” que invaden al pueblo los tres días siguientes al Viernes Santo, cuya influencia arropa a casi toda la región, traspasando fronteras nacionales e internacionales, es una de las fiestas populares que más intacta mantiene sus costumbres, como una continuidad imperecedera del patrimonio cultural de la comunidad cabraleña.

Las máscaras o caretas, en la actualidad su fabricación se realiza empleando un molde prefabricado generalmente en tierra blanca, material muy maleable, superponiendo tiras de papel con almidón (harina de trigo) hasta lograr un grosor adecuado. Es expuesta al sol por uno o dos días, forrándose luego con papel “mache” o papel vejiga de diversos colores. A estas se le adhieren cuernos los cuales son fabricados al igual que las máscaras; luego se le coloca una cantidad considerable del papel cortado en tira que le sirven de melena.

El látigo o fuete, es un instrumento utilizado por mucha de las representaciones carnavalescas – culturales de la nación. El mismo en las Cachúas pertenece a su génesis. El fuete de las Cachúas es fabricado diferente a los demás, aunque se emplean los mismos materiales de sisal o cabuya, y madera. Su palo está unido al cuerpo, mientras que los otros cuelgan de un pequeño trenzado. Este no ha cambiado con el paso de las décadas. Todos estos elementos marcan la originalidad que caracteriza uno de los patrimonios culturales más importantes de nuestra región, y uno de los más originales del folklore de la República Dominicana “LAS CACHÚAS DE CABRAL”

A la fecha, se han identificado 11 organizaciones en la Región Enriquillo de las cuales  04 de ellas son asociaciones en apoyo a la artesanía y 07 siete son cooperativas, de las cuales 04 cuatro apoyan al sector minero respecto al Larimar. Estas organizaciones tienen en promedio cincuenta 50 miembros y en muchas de ellas la participación del género femenino está representado en un 95% aproximado. En otros estudios veíamos que este dato era al contrario, sin embargo hoy día vemos como la participación de la mujer ha incrementado como parte del involucramiento de la familia en el sector artesanal.

En cuanto a la producción

La fabricación de muebles y producción de joyas con Larimar, tienen un alto potencial para trabajarse bajo un enfoque de cadena de valor, se encontró la ausencia de una cadena productiva que trabaje de manera articulada en función del mercado. La producción artesanal se encuentra “desconectada” de la actividad turística, por lo que se deben establecer rutas turísticas de la mano con las artesanías, de momento se ven claramente identificas dos rutas: La ruta Larimar, en la cual se debe explotar el potencial turístico de la zona, y la “ruta del mueble” en donde los artesanos deben hacer sus mejores esfuerzos de elaborar productos que respondan a las necesidades de los clientes.

Las características propias de los productos artesanales no están definidas: elementos culturales, peculiaridades, originalidades, innovaciones, obtención de la materia prima, relación con el medio ambiente y sostenibilidad del recurso natural. Cada artesano produce según sus gustos y capacidad instaladas y no necesariamente en base a las demandas del mercado. Hace falta dar el “toque final” a la artesanía que se produce en la región, de tal forma que se exponga como un producto bien terminado y fácil aceptación por el consumidor final. Algunos rubros artesanales como la producción de muñecas de alelí o la fabricación de máscaras a base de papel maché, están en manos de pocas personas y con riesgo de desaparecer en el tiempo; incluso la producción de artesanías a base de fibras naturales como el plátano, tienen potencial para ser explotados en la región. Es necesario innovar en el desarrollo de nuevos productos artesanales en función del mercado.

En cuanto a la comercialización

Los canales de comercialización de las artesanías de la región no están definidos. Falta de calidad en los acabados finales en las artesanías que se producen localmente, lo cual dificulta su comercialización.

La mayor parte de la piedra de Larimar es comercializada en bruto hacia los mercados internacionales y esta después regresa como producto terminado hecho en el extranjero, dejando fuera del verdadero negocio a las familias del sector.

Las personas artesanas aún no superan las barreras tecnológicas, sobre todo el uso de redes sociales, correos electrónicos o páginas Web para la promoción comercial de las artesanías. La falta de educación financiera de las personas artesanas hace difícil el acceso al financiamiento, a pesar que Banca Solidaria tiene un plan de apoyo crediticio para las pequeñas y medianas empresas, esto hace que los artesanos tengan dificultades para vencer sus productos al crédito y esto hace que se limiten a vender de contado y en la mayoría de veces por encargo.

El artesano sigue trabajando de forma ancestral, es decir, que recibe un encargo con cierto porcentaje de adelanto y produce la artesanía, muchas veces el mercado retira sus productos y cancela la producción al estar terminada. Existencia de relaciones comerciales poco justas entre los diferentes eslabones de la cadena de valor de las artesanías. El artesano compra de contado y vende al crédito. Hace falta un punto de venta para la exposición permanente de las artesanías en Barahona. Se debe aprovechar la infraestructura hotelera existente para la venta de productos artesanales a los turistas.

En cuanto a la organización de la producción

A pesar de las buenas intenciones por asociarse, cada artesano “trabaja por su cuenta” por lo que se dificulta cumplir con volúmenes de producción y mantener un mismo estándar de calidad en sus productos terminados. Los artesanos producen en base a sus gustos y no a las necesidades y/o tendencias del mercado.

La extracción de piedra de Larimar está monopolizada, en manos de pocas personas, quienes dictan las reglas del juego, en nombre de una cooperativa se explota el recurso y esto hace que la cadena de valor se rompa. 

La sostenibilidad de las materias primas podría estar en riesgo, especialmente en el rubro de la ebanistería, habrá que trabajar en el manejo sostenible de plantaciones forestales y ejercer mayores controles sobre el uso de especies de madera fina, en muchos casos son especies amenazadas o en peligro de extinción. De momento prevalece el sistema de “compras ocasionales” de maderas en peligro de extinción que pueden arriesgar la sostenibilidad de las materias primas. El artesano sigue viviendo y trabajando para “el día a día” sin establecer una cultura empresarial que le permita mejorar su calidad de vida.

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